Felix A. Dominguez (SP)

Sus labores siempre han coqueteado con la ex-clusión social, incluyendo éstas su pertenencia al grupo Las Munjitas del Fuzz, y la ex-pertenencia al combo 60’s punk Dr. Explosión y a algunas otras oscuras bandas del ramo.  Sus facetas de mod/6ts deejay, organizador del festival undergoundEUROYEYÉ desde 1995, además de los extintos S.O.U.L. y Beat Goes On, o las alocadas fiestas mensuales del “Bárbaro Chico Club” y ex-responsable de su propio sello de discos (trouble&tea) produciendo artísticamente no pocas referencias para éste y otros son también conocidas allende nuestras fronteras (pero no mucho más allá, no nos engañemos).
De inquietud cultural de inapreciable exigua, sus relatos y colaboraciones para revistas, fanzines, libros y demás medios han pasado desapercibidas para el lector instruido casi tanto como su Libro/Diario (Subterfuge 1996), la publicación de “50 años  de Motown: el sonido de la Joven América en España” o la reciente coordinación del proyecto gráfico y de investigación impreso “La Fábrica de Lambretta en España: visita a sus instalaciones en Eibar” (CLE-2015). Filólogo mediocre, incomprensiblemente, ha llegado a ser invitado a impartir charlas sobre música negra, cultura 60’s y organización de eventos en el ámbito universitario.
Orgulloso Presidente del Club Lambretta de España y editor de la revista oficial del reputado círculo sectario desde 2002, amontona excitado, esas preciosas máquinas (que repara y restaura el mismo) y toda su memorabilia made in Spain. Además atesora relojes retro baratos, revistas Playboy del 65 al 70 y discos de vinilo, grandes y sobre todo pequeños de un espectro temporal un poco más amplio que el de las publicaciones para hombres antes citadas. Lo que no dilapida en eso, lo despilfarra en viajes, ropa a medida y paroxismo hedonista en general.
Ex-exfumador e inmutable y ufano portador de todos sus síntomas, hiperactivo hasta el paradigma del trastorno obsesivo compulsivo, resiliente y procrastinador, asegura que el mundo tal y como lo conocemos desaparecerá en menos de 30 años…  Y aún se pregunta por qué ha escrito este texto en tercera persona.