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(SP)

El punk no necesitaba una banda más, y menos que se llamara Solomillo Wellington, pero después de una noche de trajín, Kañon de los inefables Campamento Rumano y Ana y Andrés de Los Retumbes, consiguen poner a la electrizante Edurne al frente de este combo  y comenzan a hacer temas como churros. Unas semanas más tarde graban su primer trabajo, un EP de cuatro temas directos e intensos editados por el sello Family Spree Recordings y se ponen a dar conciertos. Sus influencias claramente son el punk más clásico y directo, tanto nacional como guiri, con letras cargadas de mala baba y repletas de collejas para los cogotes necesitados de éstas.

Foto de Rebeca Ulken